Personas de Autor

18 03 2011

Vengo de un país donde los vinos despiertan y agudizan los sentidos. Estoy en un continente donde a las personas se les mira y toca desde más cerca.

En un lugar de colores, que día a día sigo descubriendo, hice un parón en el camino para pasar a otros de los cinco sentidos: el olor, el gusto… Fusionemos: campo mojado, frutos secos… Tal vez exprese piña, ¿por qué no higos y ciruelas maduras? Puede que las lágrimas en la copa dejen entrever un rojo cereza, o tal vez sea un escarlata, ¿tirando a rojo oscuro casi negro?

Sí, definitivamente percibo notas de vainilla, de pimienta, de algodón de feria!!

Las personas evolucionan. Con el tiempo, con relaciones, con experiencias, con influencias…  Su carácter, sus pensamientos, su forma de ver la vida…

Los vinos evolucionan en barrica, en botella, en copa. Sus aromas, su sabor, su color…

Al final no somos tan diferentes. Tú, él y yo somos de autor, de autores, igual que los vinos. Y lo que sea de autor es para vivirlo, para saborearlo, para regalárselo a uno mismo ¿Qué más dará si es un vino, cocina, cine…? ¿Personas tal vez?

Si una persona estrella se cruza en tu camino durante la vendimia, ponte a su lado a recolectar las uvas. Conocedor del buen vino francés, que trabajó con los pies descalzos en la tierra, con las manos; que subió y bajó montañas, incansable. Que tuvo la fórmula secreta para agarrar de aquí y allí lo mejor para sembrar esas uvas. Ya probó algo del vino que surgió de su trabajo, y ahí queda para los que vienen detrás de él, que no son pocos. Desde luego, el vino más puro.

Pero a veces no es complicado encontrarse con uvas tramposas, de sabor camuflado, que engañan al paladar, que al final raspan la lengua, lastimando hasta lo más profundo y haciendo llaga. Y tú sin darte cuenta, pensando que la cosecha iba por buen camino… Suerte si te percatas a tiempo. Habrá cosas que no tenga claras, pero sí sé que las uvas de mi terruño van primero, primeras ante todo. A pesar de que parte del caldo esté en otra botella lejos de la mía, la conexión sigue presente porque surgimos del mismo lugar, de las mismas cepas ¡Que no se mezcle este caldo tan particular y único para mí con otro picado y agrio!

También hay caldos muy especiales, casi únicos, con notas de chocolate, de sabor dulce, de sabor paciente.  Son vinos tan exclusivos que son difíciles de encontrar. Si consigues una botella, descubres como descorcharla (porque no se abre como todas) y luego decantarla, para que poco a poco “abra” sus aromas, sus secretos, te darás cuenta de que tienes un tesoro entre los dedos.

Un tinto joven, un crianza. Porque haya estado menos tiempo en barrica, no significa que no sea de lo mejor que ha dado su tierra. Puede ser que no todo el mundo llegue a apreciar todos los matices que su denominación de origen le ha conferido pero,  al fin y al cabo, llega a ser único e irrepetible para los catadores que lo prueban.

Descaradamente ácido, a veces sutilmente agrio, pero que luego resulta convertirse en moscatel. Más dulce casi imposible, ideal para acompañar con un rico pastel. Realmente esconde ese dulzor natural que lo caracteriza y no siempre te deja probarlo. Pero cuando lo hace, sonríe!!, de esos también escasea la producción, no pierdas la oportunidad de disfrutarlo.

Los hay que han reposado en barrica de roble mucho tiempo, corpulentos, de ideas claras, inamovibles, fieles a sus principios, unas veces excesivos, otras no, lo justo y exacto ¿Y aquellos que son puros hasta la médula? ¡Qué lástima que sea tan fácil que lleguen a perder su esencia!  Esa que se palpa desde un principio, que se degusta, y que debería quedar en el paladar hasta el final.

Rosado, blanco, tinto… Alto, bajo, negro, blanco, mestizo, serio, jovial, inteligente, juerguista. Que siga hasta el infinito.

Ajusco mojado, piedra fría, hierro, compota, jengibre, madera, tofe, cuero, nuez moscada. Cremoso en la capa, pesado, corpulento, sutil.  Que siga hasta el infinito también.

Hace poco me dijeron que el sol ya ha llegado a la mitad de su vida. Tendremos la suerte de no ver que la luna se apagó porque el sol llegó a su fin. Pero por eso mismo, sería inteligente por nuestra parte, sacar todo el jugo a las uvas que nos rodean, estrujarlas con todas las ganas, bailar con ellas y aprovechar el tiempo que se nos ha dado.

Definitivamente hoy, y hasta nuevo aviso, me quedo con personas de autor… Y con vinos de autor, pues también.

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4 responses

19 03 2011
Andrea

Hombre, muy de estrella tendría que ser la persona para que yo me vuelva a agachar a una cepa 😛
Tú si que eres de autor, guapa! un abrazotote! Mua!

22 03 2011
againmexicaning

Más cepas de las que te imaginas crecen en tu nuevo barrio, sólo tienes que hacerte a las nuevas calles 😉

22 03 2011
kika

uvas tramposas… ¡qué bueno! un besito, te quiero

22 03 2011
againmexicaning

🙂

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